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Año 1 No. 3 Septiembre - Diciembre 2008

La Pluma Invitada - Las Misiones electorales de la OEA vistas por un embajador panameño - Aristides Royo





Aristides Royo
Embajador Representante Permanente de Panamá ante la Organización de Estados Americanos en Washington, D.C.


CURRICULUM

Panameño,

Graduado en  el  Instituto Nacional, 1953-1959, Licenciatura en Derecho, Universidad de Salamanca,  Universidad de Bolonia, Italia, Postgrado en Derecho Comparado, 1964 -1965.

Secretario General de la Procuraduría General de la Nación, Autor del Proyecto de Código Penal de 1970, Negociador de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, entre Panamá y los Estados Unidos, Ministro de Educación desde el 19 de diciembre de 1973 hasta septiembre de 1978, Presidente de la República de Panamá 11 de octubre de 1978 al 30 de julio de 1982, Embajador de Panamá en España, Francia y Suiza.

Actualmente se desempeña como Embajador Representante Perma-nente de Panamá ante la Organización de Estados Americanos en Washington, D.C.  2004 a la fecha.


A principios de los años noventa, el panorama político de los países latinoamericanos comenzó a disfrutar de una positiva transformación, consistente en el agotamiento de los gobiernos dictatoriales o autocráticos y el surgimiento de regímenes democráticos. Para la consolidación de estos procesos, era necesario que las elecciones, que en algunas naciones habían caído en desuso, se llevasen a cabo de manera inclusiva, limpia, competitiva y que fuesen el instrumento idóneo para el acceso a los cargos públicos principales.

 De conformidad con tales principios y en cumplimiento de los fines y objetivos que en esta materia ha trazado la OEA, se creó dentro de lo que es hoy la Secretaría de Asuntos Políticos de esta entidad multilateral, el Departamento para la Cooperación y Observación Electoral conocido comúnmente como DECO.

 Dado que los Estados Miembros de la OEA ejercen la forma democrática de gobernar, hay una presunción de que los torneos electorales se desarrollan de acuerdo con las condiciones expresadas de honestidad y eficiencia y que el sufragio es universal y secreto, facilita el acceso de los electores a las urnas,  garantiza el conteo exacto de los votos sin distinción de a quienes puedan favorecer y promueve el derecho de los ciudadanos a postularse siempre que cumplan con los requisitos que las Constituciones y las leyes exigen.



La Misión de los Observadores Internacionales de la OEA es Una garantía para que los procesos electorales se den con absoluta transparencia.

El ideal sería que las Misiones Electorales de la OEA, las del Centro Carter, las de partidos políticos de América y otros continentes, no fuesen necesarias ni aconsejables. Estados Miembros como Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos y México no invitan a las Misiones de Observación Electoral, pues consideran que sus sistemas electorales gozan de las características fundamentales que son necesarias para asegurar  una organización adecuada con resultados indiscutibles.

 ¿Cuáles son en consecuencia, las razones de un buen número de países para solicitar ante la OEA el envío de Misiones de Observación Electoral?  En primer lugar, estas misiones de buena voluntad, formadas por funcionarios de la OEA, algunas personalidades y representantes de varios Estados, tienen como propósito primordial el de analizar el proceso nacional de elecciones y si encuentran anomalías o dificultades que de no superarse podrían afectar la buena imagen y la credibilidad de las elecciones, formular públicamente los comentarios, críticas y sugerencias que considere pertinentes.

 Por otra parte, las Misiones deben ser vistas y consideradas por los Gobiernos, las autoridades electorales, los partidos políticos y la ciudadanía, como favorecedoras de la pureza del sufragio y por ende, como solidarias con la consolidación y fortalecimiento de las instituciones y procesos democráticos del hemisferio americano.



Sesión plenaria de la OEA

No se crea que las Misiones de Observación Electoral son empíricas. La OEA ha logrado una avanzada tecnología para el desarrollo de las funciones que ejerce el Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO). En este sentido, se ha elaborado un Manual que incluye los criterios para el cumplimiento de los fines de observación, el cual contiene un cuestionario, normas para la capacitación de los observadores y del Personal de los Centros de Comunicaciones y de Informática, así como un documento de Indicadores sobre el Proceso Electoral. No son tampoco casuísticas las Misiones, pues aunque sus actividades se concentran en el país al cual acuden, las observaciones tienen carácter general y suelen ser aplicables a los demás Estados. De esta forma, las sugerencias, críticas y conclusiones gozan de una amplia validez en su aplicación. Esto no significa que no se atiendan y estudien las características peculiares de cada nación, que está en libertad de escoger los sistemas de votación que estime convenientes y de conformidad con las normas y procedimientos acordados. No obstante, podríamos afirmar que todo evento eleccionario tiene que observar los principios de inclusividad, limpieza, competitividad y que los cargos políticos principales sean sometidos a la voluntad popular.

 

Las Misiones de Observación Electoral son costosas y las delegaciones numerosas, pues muchos países se involucran e incluso aportan fondos para el desempeño de la Misión. Prueba de que las Misiones de Observación Electoral de la OEA son requeridas por diversos países al considerar éstos que son convenientes, es que durante el año 2007 la OEA envió misiones a 6 de sus Estados Miembros en las cuales participaron más de 650 observadores y expertos en temas electorales. Tales países fueron Ecuador, Jamaica, Guatemala dos veces, Costa Rica, Colombia y Paraguay.  En el presente año 2008, se han desplegado misiones a tres países, Paraguay, República Dominicana y Grenada.



Finalmente, podemos asegurar que el éxito y la respetabilidad que disfrutan los procesos electorales en el hemisferio, obedece a la rectitud de los gobiernos y a la honestidad y eficiencia de las autoridades electorales, pero también a las Misiones de Observación Electoral de la OEA que apoyan a las democracias y especialmente una de sus más connotadas características, cual es el derecho que tienen los pueblos de elegir a sus gobernantes como la única forma de decidir libremente su destino.